Mujeres de sal

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8M Día Internacional de la Mujer. Mujeres de costa, mujeres del Mar Menor, mujeres en entornos difíciles, mujeres con brisa de sal sobre su piel.

Ellas, esperando el regreso del hombre tras faenar, ayudando en la sombra con las artes de pesca, haciendo del oficio de su marido, padre o hijo, algo más productivo y llevadero. Manteniendo un hogar al regreso cuando no era fácil acceder ni al transporte, ni a la energía, ni siquiera a los alimentos estando como estaban, a orillas del mar.

Mujeres comerciantes, hijas, madres y abuelas, al frente del negocio familiar fuese casa de comidas, hospedaje, comercio. Tantas veces, sino todas, con un salario que se entendía era innecesario cobrar, para luego continuar trabajando en casa, en la huerta, con los animales. Pensando en los pedidos a la vez que en la comida de mañana, la ropa limpia, los deberes de los hijos, el orden y la limpieza de la casa o el cuidado de alguien dependiente.

Mujeres que se organizaban para llevar a los niños a la escuela, que iniciaron un movimiento asociativo necesario para crecer sustentándose. Pioneras.

Las siento, al final de una jornada sin fin, sin tiempo para ellas, mirando al azul y conversando consigo mismas en una sola voz mecida por las olas que en la noche se unía, confortaba y crecía.

Hoy se dice que está todo conseguido en igualdad. Y hoy aún, mueren mujeres víctimas de la violencia machista, el proxenetismo sobre ellas genera grandes ingresos, hay apenas un 9% de mujeres en las mesas de negociación de la paz tratando sobre guerras que las impactan de forma diferente, en Guatemala el 74% de las actividades de acarreo de agua las hacen mujeres y niñas, 16 millones de horas al día dedican las mujeres a buscar agua en 25 países subsaharianos frente a los 6 de los hombres. Por tirar la red cerca, el asunto toma de decisiones sobre el Mar Menor está en manos de la testosterona.

Mientras, se pierde el conocimiento atesorado por las mujeres en el desarrollo de la vida cotidiana donde habita en conexión el medio, necesario para la supervivencia y el bienestar. Aquel que se ha obviado en términos económicos y sin el cual es imposible vivir. Incuantificable.

Es algo así como decir que el Mar Menor ya está recuperado y salvado, para seguir haciendo lo que nos de la real gana con él, o con nosotras. Sin embargo, cuando los impactos son profundos y de diversa procedencia, la recuperación definitiva no existe. Siempre hay que estar alerta y no despistarse porque gran parte de nuestra fortaleza, como la de nuestra laguna, es haber superado la vulnerabilidad.

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