Transparencia

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Acuérdese usted de la transparencia, es la palabra clave de todo futuro inmediato. De cara a la recuperación del Mar Menor. De cara a la campaña electoral. De cara al procedimiento administrativo. De cara al funcionamiento de cualquier institución e incluso empresa de postín.

Si usted desea ser algo en el futuro, sea transparente, incluso tenga su propio portal de transparencia o desintégrese, sin ir más lejos.

Las personas energéticamente alteradas no trasparentan bien y así es imposible. Si a alguien se le ocurre denunciar que continúan los vertidos al Mar Menor o que se está retomando la maquinaria pesada para re-destrozar playas, que sepa que no transparentará y será señalado como vecino crispado. Así que echen mano del yoga, pilates, feng sui, meditación, o lo que más le estabilicen los chacras porque debe transparentarse si quiere triunfar.

En mi afán de entender los mecanismos evolutivos que han llevado a usar la transparencia como reclamo me ocurrió observar la caja tonta en el horario de las noticias escuchando con la mirada sin oír y con los subtítulos desconectados. Mala idea, porque aquello era un desfile de mimos portadores de promesas y acusaciones a partes iguales, con diferente look y decorado, que transmitían lo mismo sin rastro de evolución.

Lo mismo venía a ser una especie de posesión del ser por otro ser superior ungido de la verdad absoluta y clarividente, que además desglosaba su ejemplaridad por contraste con el resto. Ni derecha, ni izquierda, ni centro ni pa dentro. Así que suelten también el lastre de la lucidez y el conocimiento, el realismo, que solo pueden dar una turbidez similar al fangal que se montó en Cabo Romano regenerando, y únanse a la masa de transparencia.

El punto álgido de la representación fue de carácter internacional con la aparición estelar del presidente mejicano soltando una perla por esa boca de las que hacen historia de transparencia. Por un momento, países, estados federales, comunidades autónomas y vecinales, e incluso familiares, empezarán a pedir disculpas a un nivel mundial por las invasiones, guerras, colonizaciones o el quítate tú para ponerme yo con el fin de transparentarse o arreglar las carencias de algún que otro individuo en cuestión.

A esas alturas, el cupo que tenía de estudio evolutivo de nuestra especie estaba ya muy cubierto y me alejaba cada vez más de la masa diana. Así que reconduje intentando hacer especie y le di al zapping; ¡maravilla! Un documental sobre medio natural y ahí sí, ahí sí que pude por fin encontrar conexión.

Por lo demás, todo es de un enorme sentido del humor, con el balón rodando de un lado a otro y vetándose unos a otros sabiendo que no podrán hacerlo solos. Es como cuando dices mostrando las imágenes que siguen los impactos sobre el Mar Menor y te contestan con sonrisa beatífica y voz modulada, mirándote con contenida compasión; pero está transparente.

Celia Martínez Mora
Investigadora del IMIDA, activista en grupo de coordinación de Pacto por el Mar Menor desde su fundación. Colaboradora de artículos de opinión. Adora las letras, el medio natural y las personas auténticas. Defensora de la igualdad de oportunidades y la biodiversidad, ama el pensamiento y el conocimiento.

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