Vertidos, hastío y resistencias

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A Pacto por el Mar Menor semana tras semana nos llegan testimonios gráficos de vertidos, la regeneración de playas con maquinaria pesada o el escaso entusiasmo por acatar los acuerdos aprobados por nuestra Asamblea Regional bien sea en forma de Ley de Medidas Urgentes o de moratoria urbanística. Con rapidez, los publicamos en nuestra web y redes sociales,y lo trasladamos a las autoridades competentes.

Es interesante comprobar el incremento exponencial de este material conforme los infractores y responsables de la protección de la laguna olvidan la terrorífica sopa verde que aparecía en nuestro horizonte azotándonos cabeza y corazón.

Hoy asistimos a unas actuaciones de los Cuerpos de Seguridad destapando infracciones de impacto sobre ella y declaraciones asociadas que reafirman lo que ya sabemos; seguimos casi igual que cuando el Mar Menor gritó y la voz social se alzó.

Los cambios en origen, por más que se demandan, no interesan a quienes tienen capacidad de ejecución ni a quienes deben ponerlos en práctica.

Ya sea por votos o por euros, la situación no se afronta de raíz.

Y resulta que en el tema de usos del agua hablamos de un bien común empleado para un uso privado, que nadie protege ni gestiona bien. Con el agravante de que la dimensión es tan mundial que es imposible hacerse el tonto.

Da una vergüenza espantosa que existan aquí tantos jarrones rotos y tanto zagalico negando el estropicio.

En el Noroeste ha nacido una plataforma ciudadana que denuncia la brutal contaminación de los acuíferos de esa zona. Ósea, que para la próxima tournée internacional dejemos constancia de que por estos lares somos expertos en contaminar acuíferos porque no tenemos agua suficiente para producir un número de hectáreas soñadas, pero las producimos

.A esto hay que añadir el urbanismo alegremente descontrolado y megalómano con la consecuente aparición de campos de golf y urbanizaciones externas a los núcleos de población sin una buena gestión de aguas urbanas, o simplemente el gusto por construir en zonas protegidas, cauces de ramblas, pulmones verdes, humedales y todo aquello que tenga un mínimo de oxígeno no revertido en euros.

El dimensionado de la necesidad y disponibilidad de recursos para lograr un objetivo productivo, aquí, como que no.

Por otra parte,los medios de comunicación trabajan la novedad, les cansa hacer un seguimiento constante de un tema no resuelto, y está claro que el del Mar Menor lleva tiempo circulando sin solución eficaz,adornado de puntuales maniobras de distracción.

Me decía un amigo: “es que no hacéis notas de prensa con rapidez”. Como si Pacto por el Mar Menor fuese un gabinete del colorín o un nido de instagramers sube memeces. Seamos serios, nosotros tenemos una web y unas RRSS permanentemente actualizadas y nuestra parte del trabajo hecha.

Resumiendo, que la estrategia fundamental ante un problema público que sobrepasa a los responsables es la de aburrir a la ciudadanía.

Y ojo, porque el proceso de hastío de la población es una de las técnicas más eficaces de manipulación para anular el criterio de las personas y domesticarlas. Pero mira por dónde, resulta que por un gen de resistencia no perdido en la evolución humana, hay personas de a pie inmunes a esa estrategia.

¡Ah!, bendita biodiversidad,porque en ella encontraremos los genes que nos darán la esperanza de sobrevivir.

Celia Martínez Mora
Investigadora del IMIDA, activista en grupo de coordinación de Pacto por el Mar Menor desde su fundación. Colaboradora de artículos de opinión. Adora las letras, el medio natural y las personas auténticas. Defensora de la igualdad de oportunidades y la biodiversidad, ama el pensamiento y el conocimiento.

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