La Champions League socioambiental

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La crisis del Mar Menor estuvo presente en la manifestación contra el Cambio Climático de Madrid / I.GARCÍA

Coincidiendo con la COP25 en esta zona del sureste peninsular venimos sufriendo en paralelo las consecuencias de una segunda DANA en apenas tres meses que ha llegado a sumar desgracia sobre la existente, habida cuenta de que aún había barro por quitar de las vías públicas a la espera de ver quién paga y se responsabiliza. Y a estas alturas el esperpento de la inopia alcanzó su cénit hace unos días cuando el gobierno regional instó al nacional a actuar, sin percatarse del elevado grado de inacción que tienen ellos también en el ejercicio de sus propias competencias autonómicas y municipales.

Quizá se trate solo de que creen a pies juntillas que el propio clima, ese ente del que hablan como si fuese algo curioso, pero totalmente ajeno, va a dar la solución por sí mismo. Con razón ha dicho Greta Thunberg el cambio llegará porque, simplemente, no podremos hacer otra cosa. Y no se refiere a lo que piensan los que desean se solucione el asunto Mar Menor sin tocar el origen de los impactos, que es un agotamiento de los ciudadanos goteras que tiran por lo verde y molestan, sino q que para sobrevivir deberemos introducir los cambios que se niegan a implementar porque es lo único que nos libraría de nuestra aniquilación.

Dicho de otro modo, la transformación profunda del orden de las cosas que no funcionan no sucede porque así lo decidamos una parte de la ciudadanía, sino que necesitamos de algo mayor que nosotros. Esta crisis climática y ecológica augura grandes cambios antes o después, pero inevitables. De esta manera, no usaremos vehículos de gasolina una vez agotado el petróleo, no tendremos agricultura intensiva una vez se agote el agua o la existencia de tierra cultivable, o no tendremos más impactos urbanísticos sobre el Mar Menor cuando se produzca el éxodo ligado a su deterioro.

El movimiento SOS Mar Menor ha estado presente en Madrid y mientras un grupo de vecinos partía, otro cortaba la AP-7 a su paso por Los Alcázares, para que los vehículos cruzasen el pueblo de lodo, con el fin de activar la empatía, cuando no el conocimiento. El nombre de nuestro pequeño mar ha recorrido la bella ciudad castiza compuesta por un sinfín de procedencias que conforman su sello intemporal. Las pancartas que hicieron historia en Cartagena el 30 de octubre pasado, volvieron a desfilar al son de la voz del Mar Menor. En esta otra manifestación el grito ciudadano se ha escuchado fuerte y claro, como si el clima quisiera tenernos de soporte más allá de la superficialidad y las poses que rodean la cumbre oficial.

La voz de Pacto por el Mar Menor, Isabel Rubio, es relevada el domingo 8 de diciembre a las 12.00 horas por mis compañeros, Ramón Pagán y Cayetano Gutiérrez, que impartirán en la Universidad Complutense de Madrid la charla ‘Ecocidio del Mar Menor’. En ese centro del conocimiento que forma nuevas generaciones para abordar un futuro de progreso, hablarán de cómo es posible que un espacio natural único haya sido presa de la ambición y la estulticia.

Si el gobierno regional hubiese consultado a los colectivos que conformamos SOS Mar Menor sobre cómo llevar este tema a la cumbre, probablemente no hubiese tenido que lamentarse de que rechazasen su propuesta. Porque presentar algo sobre la supervivencia del Mar Menor ante la emergencia climática es sencillamente, incongruente. Recordemos que la eutrofización del Mar Menor se debe a los impactos de diversa índole que padece por actividades nocivas sin control que vierten en el mismo. El Mar Menor dañado que hoy tenemos no es consecuencia del cambio climático, aunque este agrave a un enfermo bajo en defensas, sino se unas pésimas políticas desarrollistas sin criterio medioambiental.
En resumidas cuentas, el Mar Menor está presente en la Cumbre porque la ciudadanía, hartísima de la inacción política, lo ha llevado. Con su voz en la calle y con la charla sobre su ecocidio. Negando además que la agricultura industrial pueda ser útil para paliar el cambio climático o que el aprovechamiento sectorizado de recursos hídricos escasos sea sinónimo de lucha contra la desertificación en una zona en la que ha supuesto la contaminación de masas de agua superficiales y subterráneas. De ninguna de las maneras esto puede ser lógico ni compatible.

Me quedo con la imagen de Isaac García que acompaña a este texto y que lo ha motivado. Porque muestra la unión del Mar Menor y sus personas en Madrid, la ciudad que acoge la COP25, ante la diosa Cibeles. Y así, el equipo entrenado por el Mar Menor ha llevado su Champions League socioambiental al lugar donde se toman las decisiones.

Celia Martínez Mora
Investigadora del IMIDA, activista en grupo de coordinación de Pacto por el Mar Menor desde su fundación. Colaboradora de artículos de opinión. Adora las letras, el medio natural y las personas auténticas. Defensora de la igualdad de oportunidades y la biodiversidad, ama el pensamiento y el conocimiento.

1 Comentario

  1. Esperemos que algún día de estos próximos años el caso del MM sea un caso ejemplo de rectificación y modelo de recuperación de un bien medioambiental único amenazado, que demuestre que somos capaces de volver a ser naturaleza en la propia naturaleza.

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