No te pases de morena que dorada estás más buena

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Playa de Las Sirenas en La Manga del Mar Menor (Archivo).
Playa de Las Sirenas en La Manga del Mar Menor (Archivo). / ABACASA

Ya huele a verano, y de eso saben mucho nuestras redes sociales e internet. Este año, la campaña de prevención del Cáncer de Piel puesta en marcha por la Asociación Española contra el Cáncer, bajo el lema “El sol puede dejar una huella imborrable en tu piel” ha sido nuevamente eclipsada por su campaña más directa (y más premiada a nivel publicitario) de toda la historia de la asociación, puesta en marcha en 2004 y titulada “No te pases de morena…  que dorada estas más buena”, llenando nuestras redes sociales de tostadas y croissant quemados. Esta campaña ya fue un éxito en 2004, cuando vio la luz por primera vez, pero desde entonces año tras año, consigue nuevamente llegar a la personas por lo sencillo de su mensaje principalmente a través de las redes sociales.

Y lo que cuenta es que llegue su mensaje, ya que el Cáncer de Piel es el tumor más frecuente en el cuerpo humano con una mortalidad de 8-10 casos por cada 100.000 habitantes, pero sin embargo se puede prevenir.

Hay muchos tipos de cáncer de piel, pero más del 90% se puede agrupar en cáncer cutáneo no melanoma y melanoma. El primero, el melanoma, es el cáncer de piel más agresivo pero es poco frecuente con respecto al resto de tumores dérmicos, suponiendo un 5% del total. El segundo, engloba a su vez dos tipos frecuentes que se conocen con el nombre de carcinoma basocelular y carcinoma espinocelular, que al afectar de forma distinta a cada paciente, y por su tendencia de ser menos agresivos que el resto de tumores no se tiene una cuantificación tan precisa como del Melanoma, pero que se considera con una incidencia de entre 100-200 casos por cada 100.000 habitantes.

Cartel de la campaña contra el cáncer de piel de la AECC de 2004.
Cartel de la campaña contra el cáncer de piel de la AECC de 2004. / AECC

Según las estimaciones de la Sociedad Española de Dermatología, la mortalidad por cáncer de piel se triplicará hasta 2030 de no conseguir un cambio en los hábitos generales de las personas con respecto al sol, ya que la radiación solar es el factor más importante en el desarrollo de estos tumores.

La radiación solar (compuesta por un espectro de radiaciones, entre los que se incluyen los rayos ultravioleta) es beneficiosa para el cuerpo humano en pequeñas cantidades por que previene de la perdida de Calcio y vitamina D, pero tiene un efecto nocivo importante ya que causa:

  • Quemaduras solares; Hiperqueratosis (engrosamiento de la piel).
  • Fotoenvejecimiento, o envejecimiento prematuro de la piel por la acción del sol, que se caracteriza por una piel áspera, sin elasticidad, líneas de las arrugas gruesas.
  • Alteraciones de la pigmentación, sobre todo aparecen hipercromías (aumento de la pigmentación) entre las que se encuentran las pecas, los lunares y los melasmas (manchas oscuras de bordes poco definidos).
  • Y en los casos más extremos el Cáncer de piel, relacionado con la exposición al sol en el 90% de los casos. Hoy día se sabe que, el número, frecuencia e intensidad de las exposiciones solares durante la infancia y adolescencia es proporcional al riesgo de aparición de cáncer de piel.

¿Qué podemos hacer?

  1. Evita la exposición solar en las horas centrales del día.Los rayos solares son más fuertes y perjudiciales entre las doce de la mañana y las cuatro de la tarde. Evita la exposición directa al sol durante esas horas. La sombra es tu mejor aliada.
  2. Utiliza fotoprotectores que te protejan frente a la radiación UVA, UVB e IR-A. Dependiendo de tu fototipo (color de piel), debes aplicarte un fotoprotector con uno u otro factor de protección, pero este deberá ser como mínimo de 30. Póntelo media hora antes de exponerte al sol y reaplica la loción cada dos horas y tras el baño.
  3. Hidrátate bien. La exposición al sol produce una desecación progresiva de la piel que favorece que se queme con más facilidad. Una correcta hidratación oral previene de una quemadura solar más grave. La utilización de crema hidratante diariamente, así como después de la exposición al sol, mejora la salud de la piel.
  4. Cuidado al aire libre. Recuerda que las radiaciones solares se reflejan en la arena (+25%) y agua o hierba (+10%), lo que provoca que aumenten sus efectos al incidir directamente sobre la piel aumentando la gravedad de la lesión.
  5. Protege tu cuerpo con la ropa adecuada. Los colores oscuros generalmente protegen mejor del sol que los claros, y los tejidos tupidos son más aconsejables que los más holgados, pero en verano, dan más calor. En la actualidad existen tejidos adecuados para la protección solar con más ventilación. Recuerda proteger también zonas del cuerpo que suelen quedar olvidadas como los empeines de los pies, las orejas o la parte posterior del cuello. Y cubre tu cabeza con un sobrero, gorra o pañuelo.
  6. Ponte gafas de sol para evitar daños oculares. Deben tener una protección del cien por cien frente a los rayos UV, y el certificado de haber superado todos los controles de la Unión Europea. La mejor protección para los ojos y la piel que los rodea son las gafas grandes, de tipo envolvente.
  7. Protege a los niños del sol. Antes de los tres años, no es recomendable que los más pequeños estén expuestos directamente al sol. Debemos aplicarles más a menudo protección solar con factor mínimo de 50, testada pediátricamente y protegerlos de la radiación con las prendas adecuadas (gorro, gafas, pantalón y camiseta).
  8. Huye de las salas de bronceado. La mayoría de los dermatólogos y organizaciones de la salud desaconsejan el uso de camas bronceadoras o lámparas de sol, pues emiten rayos UVA. La OMS señala que su uso conlleva riesgo de cáncer de piel y que ningún menor debería utilizarlas.
  9. Observa de cerca tu piel. Realiza una autoexploración de tu cuerpo cada uno o dos meses, cambios de coloración, tamaño de los lunares, cambio de tamaño, etc. TU ERES EL QUE MEJOR TE CONOCES.
  10. Acude al dermatólogo periódicamente. Si observas lesiones pigmentadas sospechosas —nuevas o antiguas— en tus autoexploraciones, debes concertar una cita con tu dermatólogo para que inspeccione tu piel. Estas revisiones son especialmente importantes si presentas algún factor de riesgo como antecedentes personales o familiares de melanoma o un alto número de lunares.

En definitiva, disfruta del verano de una forma que no te pase factura en un futuro. Recuerda, “NO TE PASES DE MORENA/O… QUE DORADO ESTAS MAS BUENA/O”

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