Eurovosa, un proyecto urbanístico especulador para La Manga del Mar Menor (1972-1974)

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Oficina original del grupo de empresas VOSA construida a la entrada de La Manga / DLM

El curioso modelo de captación de dinero a través de la compra de inmuebles turísticos propuesto por Eurovosa (Europea de Viviendas y Obras S.A.) lanzado en 1972, ofreciendo una rentabilidad del doce por cien anual a sus propietarios desde el momento en que se escrituraba la compra a cambio de quedarse como administradora para el arrendamiento de los apartamentos, no soportó su segundo año de vida.

Los máximos responsables de Eurovosa fueron incapaces de hacer frente a las enormes obligaciones contraídas con los propietarios de apartamentos, mientras que la Dirección General de Política Financiera no le autorizó a continuar con la publicidad de los servicios de inversiones del grupo por considerarla un modelo de economía piramidal sumamente peligrosa como efectivamente se demostró.

Eurovosa había instalado oficinas para la captación de inversores en Suecia, Alemania, Inglaterra, Benelux, Hong Kong, Arabia Saudí, Kuwait, Estados Unidos y Canadá.

Y se anunciaba en la prensa (La Vanguardia, 21 de marzo de 1973) con un texto que hoy nos resulta hasta irrisorio: «La Manga del Mar Menor es la demostración palpable de que es posible desarrollar una zona turística de forma lógica, racional y, en definitiva, habitable».

Para Eurovosa no se trata solamente de hacer rentable el turismo ahora mismo. Ni de hacer negocios hasta pasado mañana. Se trata de hacer un turismo que siga siendo rentable en el año 2000. Nadie desea pasar sus vacaciones en lugares masificados y exasperantes»

Pero quebró en diciembre de 1974. A pesar de que algunas empresas habían mostrado interés en hacerse cargo de las urbanizaciones (una agencia de viajes y una inmobiliaria catalana) las negociaciones no llegaron a buen puerto y su cierre provocó el deterioro de los inmuebles y la consiguiente pérdida de su valor real.

“También se agrava la situación de los trabajadores -señala un artículo aparecido en prensa en 1976-, un centenar, afectados, al cumplir el primer año de desempleo. Se sabe, de otra parte, que tras renunciar a la rentabilidad, algunos compradores de estos apartamentos se ha hecho cargo de su propiedad, pero tienen sus dificultades, ya que para contar con agua, electricidad y teléfono precisan abonar cantidades astronómicas de deudas. El total de apartamentos que comprende este complejo es de 953, de los 597 completamente acabados.”

Cinco años más tarde, la Comisión de comunidades de propietarios de los Complejos Eurovosa I y II aún lanzaban impotentes diatribas contra los responsables del desastre financiero en la prensa. Los afectados continuaban recordando que ellos desembolsaron el importe de los apartamentos más los muebles sin que puedan utilizarlos ni producir beneficios.

Campaña que Eurovosa puso en marcha en los principales medios de comunicación nacionales para la captación de inversores / DLM

Además, “…sobre los Edificios Londres y Bruselas existen unos enjambres de propietarios, que no saben en qué colmena meterse, por culpa de que Vosa vendió proindiviso los edificios y posteriormente, sin contar con sus dueños, llevó a cabo la división de la propiedad horizontal de los mismos.

El grado de dejadez de los complejos Eurovosa, tras la desaparición del grupo de empresas, llegó a tal estado de abandono que en agosto de 1980 tuvo que desalojarse el edificio Berna como consecuencia de un escape de ácido clorhídrico de una bombona destinada a la depuración de las piscinas. Según los bomberos la fuga se debió al deterioro por falta de uso.

Turismo, un sector frágil

Eurovosa no había tenido en cuenta factores exógenos como la crisis de Yom Kippur que contrajo la economía mundial a límites difícilmente soportables para empresas dependientes de un sector tan frágil como el Turismo.

La crisis frenó bruscamente la tendencia alcista de los precios inmobiliarios ligados al sector turístico colocando hasta al propio Tomás Maestre en una difícil situación económica.

Según Javier Gea, ideólogo y gerente del futuro lobbie empresarial Club Costa Cálida creado en los ochenta para luchar contra la Ley de Costas de 1988, este reparto precipitado de tierras para proyectos especulativos inmobiliarios paralelos… “…provocó lo que yo considero un desenfoque de la idea de Tomás Maestre, porque estas empresas lo que querían directamente era hacer dinero rápido… se hicieron cosas no correctas.»

Para Rafael San Román, un activo defensor de la segregación de La Manga de los ayuntamientos de San Javier y Cartagena durante los noventa “…los avariciosos promotores que adquirieron grandes parcelas para la construcción de apartamentos, no siguieron la línea de la modernización y estética que se había pensado para La Manga… …ocupando inexorablemente espacios destinados a infraestructuras e instalaciones y servicios en el Plan de Ordenación Urbana… …tampoco eran frenados por los alcaldes y los mismos servicios de planificación y utilización del territorio urbano de los ayuntamientos quienes también se beneficiaban de la feroz y alta especulación reinante”.

Eurovosa demostraba que La Manga había pasado, definitivamente, de ser un lugar de promoción turística a otro de promoción inmobiliaria.

Información extraída del libro “De Cabo de Palos a La Manga del Mar Menor. Del siglo XV al XX” 2ª Edición (Edlibrix, 2016).

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