Un informe de la UMU pide regular las actividades agrícolas y cesar los vertidos al Mar Menor

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Las aguas del Mar Menor presentaban en otoño este aspecto rojizo.
Las aguas del Mar Menor presentaban en otoño este aspecto rojizo. / PC

La puesta en marcha de una ordenanza que regule las actividades agrícolas que rodean el Mar Menor y un plan de vigilancia continuado de los vertidos son las propuestas que han plasmado un grupo de expertos de la Universidad de Murcia y al que ha tenido acceso Diario de La Manga. En el escrito se reconoce una pérdida de la calidad de las aguas por los vertidos de la Rambla de El Albujón y pide que el Ayuntamiento de Cartagena solicite el cese inmediato de los vertidos a la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS).

El informe se realizó por las denuncias vecinales de los problemas por la actividad agrícola desde el año 2012 y por la construcción de “una zanja de gran profundidad que va desde la autovía hasta el mar”, por lo que el Departamento de Disciplina Ambiental decidió tomar muestras del agua hace unos meses. Sus técnicos visitaron la Rambla de El Albujón y en el informe se especifica la existencia dos emisarios con vertidos continuos, presumiblemente con salmueroproductos, procedentes de las plantas desalinizadoras ligadas a la actividad agrícola.

Los resultados obtenidos demuestran un claro efecto de las entradas de materiales y de las aguas de escorrentías en la zona de estudio.

Las muestras fueron encargadas a técnicos de la Universidad de Murcia, por el Grupo de Investigación Ecología y Ordenación de Ecosistemas Marinos Costeros, del Departamento de Ecología e Hidrología que dirige el catedrático Miguel Pérez Ruzafa. Ellos han sido los encargados de conocer los efectos de los vertidos en la Rambla de El Albujón y los efectos de las riadas en las localidades de la ribera sur, desde Los Nietos hasta Playa Paraíso.

Los resultados obtenidos, según el informe al que ha tenido acceso DLM, demuestran un claro efecto de las entradas de materiales y de las aguas de escorrentías en la zona de estudio. Estos efectos vienen indicados por los valores de turbidez de las aguas, por la entrada de nutrientes de amonio, silicato y fosfato, por la consiguiente activación de la producción primaria fitoplanctónica, por el incremento de arenas finas y por el incremento de metales pesados. “No se han detectado entradas de plaguicidas por encima del límite de cuantificación”.

Los expertos creen que “es difícil valorar los efectos que este incremento de metales pesados puedan tener sobre la salud de las personas, pero el aporte de estos sedimentos si hace reducir la calidad de las aguas que se reproduzca con el oleaje y la zona de baño. Ello supone una pérdida de calidad de aguas y del fondo para el baño y la actividad turística”, se explica en el informe.

En el escrito se expone que hay que aplicar unas medidas para este espacio natural “muy alterado en la actualidad” y destaca la complejidad del territorio en donde “confluyen todos los usos y actividades posibles” por lo que propone que para solucionar los vertidos debe haber un marco de planificación y gestión que permita un enfoque integral y evitar la tendencia a tomar medidas aisladas sin atender a las causas de los problemas, por lo que se pide aumentar los sistemas de control relativos al cumplimiento de la normativa.

Aspecto que presentaba hace unos días la gola de Marchamalo, en La Manga del Mar Menor, cuyas aguas han sido siempre de una gran claridad.
Aspecto que presentaba hace unos días la gola de Marchamalo, en La Manga del Mar Menor, cuyas aguas han sido siempre de una gran claridad. / S. OLMOS

Pero va más allá y los expertos demandan varias opciones concretas. En la Rambla de El Albujón se pide la eliminación de los vertidos debido a su “importante carga contaminante” y solicita al Ayuntamiento de Cartagena que remita una petición a la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) para la finalización de los mismos. Los técnicos del informe llegan a afirmar que “no hay existencia de autorizaciones que deben tener los vertidos identificados, ya que el escrito de la CHS no aclara nada en este aspecto”.

También pide que estas aguas sean reutilizadas, bien como uso agrícola o para los humedales existentes. La construcción de un colector de cintura que recoja todos los vertidos y los conduzca al Mediterráneo es la solución propuesta por los expertos, aunque reconoce que el elevado coste de su construcción es un problema. Propone derivar los vertidos hacia una zona de humedales  y saladares que pueden tener función de filtro verde, aunque su capacidad de digestión es limitada.

Las dos propuestas, según el estudio, “se ha desarrollar debidamente ya que son proyectos complejos y ha de ser una solución definitiva al problema” y que debe partir de una acción continuada entre las administraciones, principalmente CHS, Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente, Ayuntamiento de Cartagena, de Los Alcázares, Comunidad de Regantes, etc.

Con respecto a las riadas, los expertos creen que se deben aplicar medidas correctoras en la zona de cultivo en toda el área de la ribera sur del Mar Menor. Una de ellas es la de modificar las pendientes ininterrumpidas que van desde la autovía hasta la laguna, volviendo a “procurar el aterrazamiento de los cultivos y la creación de setos con vegetación autóctona que ralentice las escorrentías, así como crear nuevos drenajes”.

El informe señala a los responsables de reducir los problemas agrícolas en la zona y pide a la Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente, como órgano competente en este tipo de actividades, que exija a los propietarios de las tierras situadas entre Los Nietos y Playa Paraíso “medidas correctoras” antes del próximo otoño para evitar nuevos problemas.

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