¿Es posible imitar el modelo de explotación de las salinas de San Pedro en las de Marchamalo?

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A pesar de la imagen engañosa que puedan dar las Salinas de Marchamalo tras las últimas inundaciones es una de las lagunas costeras totalmente abandonadas en la actualidad
A pesar de la imagen engañosa que puedan dar las Salinas de Marchamalo tras las últimas inundaciones es una de las lagunas costeras totalmente abandonadas en la actualidad / JLD

La CARM ha informado recientemente que el parque regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar «alberga poblaciones relevantes de aves en el contexto europeo y mundial».

Las dos más importantes son la pagaza piconegra y el charrancito común, que cuentan con 214 y 335 parejas respectivamente, según datos de 2016. Mientras que las poblaciones de estas aves disminuyen en el resto del mundo, en las salinas se incrementan al ser un entorno donde encuentran alimento en abundancia (generalmente invertebrados), además de un refugio de calidad y a salvo de la presencia humana.

Estas salinas se convierten, así, en un ejemplo de lo que debería lograrse en las hermanas vecinas del sur, las Salinas de Marchamalo, tras la iniciativa parlamentaria de Ciudadanos aprobada en la Asamblea Regional para tratar de salvarlas de un claro abandono tras tantos años de dejadez institucional.

Según la CARM, las de San Pedro «constituyen un modelo de desarrollo sostenible y de conservación de la biodiversidad que perdura en el tiempo desde que los cartagineses comenzaron a explotarlas».

Además, conviene recordar que San Pedro mantiene activa la recogida de cosecha de sal que, el año pasado, se prolongó hasta mediados de noviembre. «Se han obtenido unas 95.000 toneladas netas, lo que supera la media de los últimos veinticinco años, que está en las 80.000 toneladas.»

Explotación generadora de empleo

La sal es procesada en las naves ubicadas en el interior de las salinas, desde donde se distribuye a toda España. La empresa Salinera Española S.L. ofrece empleo directo a 59 trabajadores y otros tantos empleos indirectos.

Para la obtención de la sal se bombea agua del Mar Menor y se la deposita en diferentes charcos salineros, donde gradualmente la concentración de cloruro sódico (principal componente de la sal), va en aumento. Mientras tanto, otros componentes que están disueltos en el agua marina se van depositando en el fondo de los charcos a lo largo de las 450 hectáreas que ocupan las salinas.

Las diferentes concentraciones de sal de estos charcos permiten el desarrollo de una elevada biodiversidad. Los invertebrados encuentran alimento en el fito y zooplancton que nada en las aguas salinas, y estos organismos se nutren de bacterias halófilas (amantes de la sal).

Zonas lacustres, saladares y sistemas dunares configuran el parque regional, que cuenta con una superficie de 856 hectáreas. Durante todo el año campean abundantes colonias de aves, tales como flamencos, tarros blancos, garzas y cigüeñuelas, entre otros.

Entre las especies que viven en el parque regional se encuentran seis especies de aves acuáticas nidificantes que tienen en las salinas más del 99 por ciento de la población regional y presentan poblaciones relevantes de más de un por ciento a escala nacional. De éstas, cuatro especies se reproducen en las salinas con poblaciones relevantes en el contexto europeo y cuatro a escala mundial.

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