Monasterio de San Ginés de la Jara y ermitas del Monte Miral, el drama continúa

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banner opiniónEl 26 de junio de 2006 la Dirección General de Bienes culturales de la Comunidad Autónoma de Murcia autorizó el proyecto de ejecución de restauración del Monasterio de San Ginés de la Jara, Bien de Interés Cultural desde 1992. Tras esa resolución subyacía el interés por construir una urbanización junto al Mar Menor, que autorizó el Ayuntamiento de Cartagena a través la modificación puntual 113 del PGOU, en la actualidad en los tribunales por un caso de presunta corrupción urbanística.

En octubre de 2014 el arquitecto de la Dirección General, D. José Buendía López reconoce en un informe interno que las construcciones auxiliares que rodean el Monasterio también son partes del BIC y que la obligación de conservarlas, custodiarlas y mantenerlas corresponde al propietario, la mercantil Hansa Urbana.

En diciembre de 2015, una vez reparada la cubierta de la Almazara del Monasterio, volvimos a instar al organismo regional competente a actuar sobre el resto de las construcciones auxiliares adosadas al muro del monasterio. La responsable política de la Dirección General, María Comas Gabarrón, nos respondió que había dado un mes de plazo a la mercantil Hansa Urbana para que presentase un proyecto de rehabilitación de las mismas.

En septiembre de 2018, la mercantil abandona definitivamente las obras de rehabilitación del monasterio dejando sin consolidar la iglesia y las viviendas auxiliares, con el silencio cómplice de la administración regional. Así que en enero de 2019 volvimos a reiterarnos en nuestra petición de consolidación de la totalidad del BIC.

Y esta semana el Jefe de Servicio de Patrimonio Histórico, Gregorio Romero Sánchez, nos asignó un nuevo número de expediente (OBR 21/2019) sobre el que en el plazo de tres meses a contar desde la presentación de nuestro escrito deberá recaer una resolución expresa o quedará desestimado por silencio.

Por otra parte recaen, sobre las seis ermitas ubicadas en el Monte Miral, dos resoluciones a las que la empresa Portman Golf tiene que dar efectivo cumplimiento.

Una de 5 de junio de 2014 y otra del día 16/03/2018. La primera de ellas, que afecta a las tres ermitas contempladas en la declaración de BIC del monasterio de San Ginés de la Jara, fue calificada de urgente por la propia dirección general de cultura dado el precario estado de conservación de las mismas.

Sin embargo, la obra de éstas se inició el 6 de septiembre de 2018, tras casi cuatro años de papeleo administrativo y la presentación de varios proyectos por parte de la mercantil propietaria del BIC. Un helicóptero transportó el material de obra a la altura del eremitorio de los Ángeles y se colocaron andamios que aún a día de hoy permanecen allí.

Pero desde hace aproximadamente un mes y, con tan sólo iniciada la consolidación del eremitorio de Los Ángeles, las obras han sido paralizadas sin que el organismo regional haya facilitado ningún tipo de información a través de los medios de comunicación sobre estos hechos. Cuatro años para comenzar la consolidación de la primera de ellas y aún existen cinco ermitas más a punto del colapso esperando a que se resuelvan nuevos obstáculos que, entre otras cuestiones, deberán contemplar la nueva aparición de un helicóptero que traiga material de obra a la cima del Miral, espacio protegido doblemente tanto por su interés natural y como patrimonial.

Por otra parte, el abandono y la falta de vigilancia de los eremitorios facilita que se produzcan actos vandálicos en los mismos. Recientemente, un indeseable ejecutó una pintada en la fachada de la ermita que, tras cuatro largos años de duro expediente administrativo, estaba siendo finalmente consolidada para dejar allí su huella.

Nuevamente el trabajo de la ciudadanía evidencia la desidia del organismo regional que detenta las competencias en patrimonio histórico en la CARM. Nuevamente, el cumplimiento del artículo 8.1 a) de la Ley 4/2007 de 16 de marzo depende, en exclusiva, de actuaciones ciudadanas y queda pendiente de la resolución de un organismo que a todas luces resulta ser ineficaz para proteger nuestro legado histórico.

María Dolores Ruiz es abogada y miembro de la Asociación para la Defensa Activa del Patrimonio (Daphne).

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